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May 2008 Issue
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Bishop's column

Mis estimados amigos, Fue un gran privilegio atender a seis de los acontecimientos relacionados al primer viaje apostólico del Papa Benedicto XVI a los Estados Unidos, del 15 al 20 de abril. En Washington, D.C., el 16 de abril, asistí a la recepción en la Casa Blanca y a la reunión con los obispos de Estados Unidos en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción y concelebré la Misa en el Estadio Nacional el 17 de abril.

En Nueva York, concelebré en la misa para los sacerdotes y religiosos en la Catedral de St. Patrick el 19 de abril así como la misa en el Estadio de los Yanquis el día 20. Estuve también presente para la reunión de la juventud en el Seminario de San José, en Dunwoodie. Deseo compartir con usted algunas de mis observaciones y refl exiones. Los medios hicieron un trabajo extraordinario en la divulgación de todos los aspectos de la visita con una enorme cantidad de cobertura en vivo.

El calor y el entusiasmo de las decenas de millares de gentes que viajaron a Washington D.C. y a la ciudad de Nueva York para dar la bienvenida al Santo Padre fueron de verdadera inspiración para mí. Aquí en Grand Rapids, la llegada del Santo Padre, el 15 de abril a las 4:00 P.M. en la Base de Fuerza Aérea Andrews, fue marcada con el redoble de campanas en la catedral de San Andrés y las parroquias circundantes. Durante mi viaje a Washington, D.C. y Nueva York y mi participación en varias celebraciones, fui edifi cado por la fe, el esmero y el entusiasmo de la multitud de gentes alineadas en los caminos esperando por horas y que viajó tanto de cerca como de lejos, para verle simplemente por unos instantes.

Un momento conmovedor particularmente para mí ocurrió durante la ceremonia que daba la bienvenida en la Casa Blanca. En medio de toda la pompa noté a un pequeño de cuatro o cinco años, vestido en una chaqueta azul y pantalones canela; en una mano él sostenía una bandera de los Estados Unidos y en la otra una bandera papal. Mientras las bandas tocaban, él agitaba con entusiasmo las banderas al golpe de la música, arrebatado aparentemente por el entusiasmo del momento después de esperar tanto. Sus gestos ejemplifi caron un espíritu y un entusiasmo que se podían sentir durante toda la visita papal. El tema de la visita del Santo Padre fue “Cristo nuestra esperanza”, tema que continuó defi niendo a través de su visita incluyendo su homilía durante la misa en el Nationals Park en Washington, D.C. Él dijo “Pero la esperanza, la esperanza en el futuro, forma parte hondamente del carácter americano.

Y la virtud cristiana de la esperanza – la esperanza derramada en nuestro corazón por el Espíritu Santo, la esperanza que purifi ca y endereza de modo sobrenatural nuestras aspiraciones orientándolas hacia el Señor y su plan de salvación – esta esperanza ha caracterizado también y sigue caracterizando la vida de la comunidad católica en este país.” La visita de abril del Santo Padre a los Estados Unidos fue un recordatorio vivo de la inmensidad de nuestra familia católica por todo el mundo. Al mismo tiempo, como alguien que participó en la misma, he respondido y atestiguado las respuestas de otros a la visita del Santo Padre aquí, ha quedado claro que su presencia en nuestro país ha servido para atraer a católicos de toda la nación más cerca unos de otros y a
revigorizado sentimientos colectivos y personales de orgullo, de unidad y de esperanza en Cristo y Su Iglesia.

Durante la misa en el Nationals Park, una espectacular y profundamente conmovedora celebración de la fe, las diversas culturas de la iglesia eran evidentes, no obstante la misa fue una celebración de una realidad única - la Eucaristía que nos une en Cristo. Como seguidores de Cristo Jesús, una realidad es lo que compartimos como familia católica sin importar estado social, cultural o económico. Durante su homilía en la misa en Washington, D.C., el 17 de abril, el papa Benedicto dijo también, “…la comunidad católica consciente de su rica multiplicidad, ha apreciado cada vez más plenamente la importancia de que cada individuo y grupo aporte su propio don particular al conjunto.”

Algunos titulares que siguieron a la visita del Papa Benedicto a los EE.UU. incluyendo uno de Catholic New Service lee “Los católicos de EE.UU. dan una calurosa recepción a un Papa previamente desconocido.” La primera visita del Santo Padre a nuestro país contó con una cierta incertidumbre. Era difícil que muchos en este país no comparen al Papa Benedicto con Juan Pablo II. La primera visita del Papa Benedicto demostró que es un líder pastoral que esta en contacto muy de cerca con temas globales así como los ambientes sociales y espirituales de los católicos americanos. Desde la ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca hasta el adiós fi nal en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, cada vez que el papa Benedicto habló, sus palabras de estímulo para la iglesia y su gente fueron claras. Entre ellas incluyó:

• animar a gente de todas las edades, especialmente los jóvenes, a ser participantes activos en su personal peregrinaje de la fe católica y en sus parroquias con la oración, la reconciliación y satisfaciendo los desafíos presentados en Vaticano II;

• evangelización – con su presencia aquí, creando una “ocasión para que todos los católicos reafi rmen su unidad en la fe apostólica, para ofrecer a sus contemporáneos una prueba convincente de la esperanza qué los inspira (cf. 1 Pedro 3:15), y ser renovados en el celo misionero por la extensión del Reino de Dios”;

• y con la “atención pastoral cariñosa”, curando el dolor y la vergüenza de la iglesia en América causada por el abuso sexual del clero. El Papa Benedicto se conectó fuertemente con la gente joven durante su visita, dirigiéndose a una muchedumbre de 25.000 adultos jóvenes incluyendo seminaristas y mujeres que estudian para la vida religiosa en una reunión con la juventud en Yonkers, Nueva York el 19 de abril. Un número de adultos jóvenes de nuestra propia diócesis se juntaron esa tarde en la residencia de la catedral para ver el mensaje del papa vía satélite y, conducidos por el Padre Mark-David Janus, dialogaron sobre la visita del papa Benedicto y su impacto. Regresé de los acontecimientos energizado y con mayor humildad por la profundidad de la fe de los católicos americanos y de su compromiso con la iglesia de nuestro Señor. Como iglesia, tenemos mucho por lo cual estar agradecidos… localmente, nacionalmente y globalmente.

El sábado, 7 de junio en la catedral de San Andrés, ordenaré al diácono Michael F. Cilibraise al sacerdocio. También ordenaré a Michael E. Burt y Aaron R. Ferris al diaconado transitorio. Esta es una ocasión alegre para la diócesis. Pido a usted que recuerde a estos individuos en sus oraciones. El proyecto de la Plaza Catedral continúa avanzando. La rampa del estacionamiento, aunque no está terminada completamente, ha comenzado a ser utilizada por los alumnos avanzados de la Escuela Secundaria Catholic Central. La terminación del centro pastoral se acerca y su ocupación esta programada para mediados de julio. Estoy muy agradecido por la ayuda permanente y el entusiasmo que usted ha demostrado por el proyecto de la plaza catedral. El mes próximo tendremos una actualización más profundizada sobre este proyecto. ¡Qué Dios le bendiga a usted y a sus seres queridos!

- Bishop Walter A. Hurley is the 11th bishop of the Diocese of Grand Rapids.


 

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